-"Tenes que comprarte un lavarropas, ¡no podes seguir juntando harapos y llevarlos a lo de tu vieja!”
-"No tengo lugar y sale caríííísimo".
Esa fue la conversación que tuve con mi ex la última vez que nos vimos.
Cada vez que tocábamos el tema del lavarropas se reía insulsamente dejando ver sus nervios e incomodidad y en seguida ponía la excusa del precio del bendito electrodoméstico.
Después de observar detenidamente el comportamiento de los hombres solteros e "independientes" llegue a una conclusión: El hombre que no quiere comprarse un lavarropas y sigue llevandole las remeras manchadas de fernet a la madre, definitivamente no termino de independizarse y, claramente, no está en sus planes. Y aunque sigo sin entender porque el GRAN problema es el lavarropas y no cualquier otra cosa, se que el quid de la independencia reside en la ropa sucia.
A.
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