jueves, 16 de febrero de 2012

Cepillo de dientEX

¿Quién no colecciono algo a lo largo de su vida?
Autitos, monedas, antigüedades, botellas y así podría seguir la lista...
Yo colecciono imanes... Y cepillos de dientes; de mis ex.
Tengo tantos cepillos de dientes como bombachas. Pensándolo bien, quizás las bombachas no fueron el mejor ejemplo, pero en fin, tengo muchos cepillos de dientes ajenos guardados en una caja de madera.
Cada vez que abro esa especie de pandora se me ocurren algunas ideas para darle uso a los pobres cadáveres. Una vez se me ocurrió donarlos a una entidad de bien público... (Mentira, quise ser sátira).
Aunque debo reconocer que varias veces oscile entre devolverlos o tirarlos; hasta que un día al abrir la caja se me empezaron a ocurrir múltiples usos para aquellos inquilinos:

- Sacarle brillo a las cosas de plata
- Un llamador de ángeles (se iba a complicar por el tema del sonido, ya que los cepillos no iban a sonar porque son de plástico, pero es válida como idea)
- Limpiar las canillas del baño
- Depilarme (reemplazando el palito de madera por el mango del cepillo)
- Lavar las tetinas de las mamaderas (no tengo hijos, pero esta buena la idea)
- Peinarme las cejas
- Limpiar la unión de los azulejos

Me hice un festín mientas me imaginaba usando los cepillos de dientes de mis antiguos moradores para hacer tantas actividades recreativas.

Existe la posibilidad de tirarlos, que quizás esa hubiese sido la primera (y mejor) opción; pero tirarlos no es simplemente abrir LA caja y ponerlos en la bolsa de basura. Tirarlos significa despegarme.
Pero darles uso es sentirlos útiles y productivos, algo que no pude lograr con esas relaciones.

A. 

martes, 14 de febrero de 2012

Solterofobia

Vivir sola es complicado. Amanecer sola, almorzar sola, cenar sola, ver una película sola... Solamente hace falta tener un televisor de fondo para escuchar una voz amiga. 
Estar sola suena fascinante, aunque la mayor parte del tiempo no lo es.
Sobra espacio, sobran palabras y siempre hay comida de sobra... 
Cuando estás sola, notas con mayor claridad que todo a nuestro alrededor cambia: la gente, las relaciones, las prioridades, absolutamente todo cambia con el paso del tiempo, incluso nuestras elecciones. 
Estar sola no solo hace que nos sintamos más solas, sino que cada vez que recordamos que estamos solas nos replanteamos el porqué.
Sola significa sola, no hay cientos de significados para ese casillero (si, es un casillero que llenas en cada formulario y lo recordás día tras día)
Estar sola en un mundo rodeado de parejas perfectas que tienen vidas perfectas, nos hace sentir totalmente imperfectas y fuera de contexto. Mi miedo más grande es la soledad; y todo lo que trae con ella (es una paradoja que soledad traiga algo con ella)
Le tengo miedo a la soledad física de noche: me da miedo no tener a alguien que me ayude si pasa algo. En realidad le tengo miedo a la soledad todo el día. La verdad: me da fobia ser una solterona.
Vivo sola, y como toda sola tuve que aprender a hacer ciertas cosas que no sabía, léase: arreglar enchufes e intentar no morir de asco persiguiendo una cucaracha... Porque no tenía a nadie a la 1 am para que la mate por mí.
Hace cuatro días se rompió el caño de la pileta de la cocina y como no sé nada de plomería (y no tengo un novio plomero o al menos que entienda algo del tema) estoy conviviendo con un olor a podrido que me produce arcadas y me obliga a acoplar a mi mano un difusor de aromas que paseo por todo el departamento. Tuve que tirar todo lo que estaba abajo de ese caño... Por estar sola. Con un barbijo puesto.
Cuando estás sola (y hablo de vivir y estar) los problemas del día a día son de del tipo: ¿Que cocino hoy?, Tengo que comprar tal cosa, Se rompió la heladera, El inodoro pierde, El calefón se apaga, La cañería de la cocina está podrida y así podría seguir con los problemas cotidianos de una cuasi ama de casa. Estos altercados no avisan con anterioridad, simplemente pasan y pasan muy a menudo, varias veces interrumpiendo planes y pretendiendo que les dediques todo el tiempo de un sábado o un domingo. Encima de problemas, exquisitos los muy turros.
Y si, como no tengo nadie que me solucione el calefón, la comida o la cañería de la cocina, me encargo de buscarle "unpoquitodealambre" hasta poder encontrar una solución definitiva.
Hasta que no estás sola no te das cuenta de esto, de hecho yo no entendía cuando me decían “Hoy no puedo hacer nada A, se me lleno la pared del baño de humedad y tengo que esperar que vengan a arreglarlo, no me puedo ni duchar, es un desastre el baño. ¿Lo dejamos para otro día?” hasta que lo entendí por las malas; cuando me vi tirada en el piso intentando no morirme en una arcada.
Estar sola es esto, es verte sola: verte sola en el espejo cuando te levantas, cocinando, limpiando y hasta hablando sola (es de locos, pero también se aplica a las reglas de las solas), arreglando enchufes un domingo a la tarde y odiando el fin de semana por no tener ayuda. Ayuda de los dos tipos.
Cuando el mundo que te rodea son parejas perfectamente felices que prefieren no hacer nada un sábado a la noche, te das cuenta que el fin de semana nunca fue tan aburrido (y muchas veces deprimente)
La solterofobia es algo que está presente de lunes a lunes en mi vida, y ahora, a las 00:47, con el tarareo de fondo del inodoro perdiendo, es cuando recuerdo que estoy sola y que de verdad le tengo fobia. 

Ser sola o estar sola, no siempre es una elección.

A. 

sábado, 4 de febrero de 2012

CCC: Cita con Culpa

Ayer tuve una (mala) cita. Una mas para archivar. Juan, a secas, me invito a tomar algo hace una semana, y tarde una semana en decirle que si.
Tuve mis razones para dilatar la respuesta, no fue para hacerme la interesante. 
Le propuse encontrarnos a las 23:00 en un bar que queda cerca de casa. Llegué 23:15 (23:04 me escribió para ver donde estaba) le pedí disculpas por haberme retrasado y no me acuerdo ni de que empezó a hablar. 
Por las dudas le pedí a una amiga que hiciera la "aircall" a las 00:30 (lo hago siempre) para tener una excusa valida si me quería ir.
A las 23:45 quería tirarme abajo de un auto. 
No soy una mina de pocas palabras, de hecho me encanta hablar; pero ayer me paso algo que no me había pasado en ninguna cita: 1 minuto de silencio. Eso es signo de que las cosas no iban (nada) bien.
Es increíble, pero no hay nada que me desespere mas que escuchar a una persona que habla mal, tengo el impulso de corregir o darle un correctivo para que se de cuenta. Pero esta vez no lo quería corregir, quería correr cual Forrest Gump. Juan, a secas logro que me duela el oído. (*)

-         ¿Lo que?
-         EspeTTTacular
-         MuchA calor

Si Juan, a secas, hubiese podido escuchar mis pensamientos, me partía una silla por la cabeza.

La botellita de 7up que me habían traido se me estaba haciendo eterna, tomaba medio vaso y volvia a llenarlo para que se terminara de una buena vez; nunca simulé tener tanta sed.
A las 00:33 empezo a sonar mi celular, ahí estaba la luz al final del túnel… ¡Por fin!

E – ¡Hola amiga! Te llamo para decirte que estoy mal, me pelee con G. No creo que pueda superarlo.

A – ¿Como estas?, ¿en serio? Uh, no te puedo creer, pero quedate tranquila que va a estar todo bien.

E – ¡¡Te digo la frase eh!! (La dijo con emoción, esperando que le dijera que todo estaba bien) ¿Estas en el cumple de Maru?

A – No, no estoy en cumple de Maru, es mañana. ¿Estas bien?, ¿Segura?

E – No paro de llorar. ¡Uy, no amiga! Andate ya. 

A – Bueno para, en un ratito estoy alla. Tranquila.

Corté y en seguida le explique lo que estaba pasando, basicamente le dije que mi amiga realmente me necesitaba, y que me disculpe pero me tenía que ir.
No hubo ninguna insistencia para que me quedara asi que me propuso acompañarme dos cuadras, pero aproveche que fue a pagar la cuenta y le meti el verso de que me iba derecho a lo de mi amiga, que justamente, vive para el otro lado.

A – Gracias por la invitación. Te pido disculpas nuevamente.

Juan, a secas – De nada, no te hagas problema.

A - ¿En que te vas?

Juan, a secas – Voy aca a la vuelta y después me tomo el cole.

Llamé al taxi

A – Disculpame, ¿Qué me decias?

Me da un beso en la mejilla y con cara de perro mojado dice: “Voy a tomar un helado y después me voy a tomar el cole”.

A – ¡Uh! Perdoname.

Se me llenaron los ojos de lágrimas y sentí una puntada en el pecho. En mi barrio le decimos Culpa. Me sentí tan mal por la situación, por el y por lo que había hecho que fue inevitable llorar apenas abri la puerta de mi casa.

Fue una mala cita: quizás por Juan, quizás por mí; pero me tomé una 7up con la Culpa face to face.

(*) No es mi intención ofender a nadie con el tema del vocablo; simplemente es algo que me molesta y necesito expresarlo.

A.