Usualmente solemos asustarnos cuando hablamos de fantasmas y se nos erizan los pelos de la nuca cuando escuchamos historias de ese tipo.
Muchos dicen haber visto uno alguna vez, aunque yo creo que todos vimos (y tenemos) algún fantasma que, inconscientemente, tenemos miedo de enfrentar y queremos que desaparezca por completo.
Yo tengo 10 fantasmas, y unos cuantos muertos que me persiguen. Todos se llaman igual: Ex.
¿Es posible que la felicidad del pasado se haya convertido en el fantasma del presente?
Cruzarte con un ex sin asustarte, intentando disimular que no te falta el aire, que tus manos están secas y que tus pulsaciones son normales, es tan imposible como no asustarte cuando escuchas historias sobre fantasmas.
Algunos creen en el exorcismo, otros en los curanderos; parapsicólogos; ristra de ajo, y otras tantas yerbas para “purificarnos” de los fantasmas. Yo creo en el tiempo.
El tiempo nos hace madurar, crecer, entender y nos hace tomar más coraje para poder enfrentarnos a todos nuestros fantasmas, esos que nos paralizan y nos dejan sin palabras.
Cada cual hace su “fumigación”, unos la enfrentan, mientras otros corren para evitar que los fantasmas los perturben.
En mi caso, tendría que hacer un exterminio y después recurrir a todas las soluciones posibles para purificarme; pero sería muy cobarde de mi parte esconder la cabeza debajo de la tierra.
Tengo un fantasma que hace mucho tiempo me persigue… y yo a él; y aunque inconscientemente no quiero soltarme de los recuerdos ni de su alma, accedo una y otra vez a que me siga perturbando. Pero realmente quiero que desaparezca.
Si alguna vez, en otro tiempo, fui feliz con su presencia, hoy es el más grande de todos mis miedos. Cada vez que lo veo mi fobia se agudiza un poco mas y ya no puedo verlo con los mismos ojos que lo veía antes.
Sé que el tiempo es la única solución coherente para “exterminar” mi fantasma.
… Y un poquito de fuerza de voluntad no vendría nada mal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario